jueves, 24 de diciembre de 2015

LA MEDITACIÓN Por: jeanne de salzmann

LA MEDITACIÓN Por: Jeanne de salzmann

La meditación es la forma más alta de la inteligencia, una intensa vigilancia que libera la mente de sus reacciones y que, por ese hecho y sin ninguna intervención voluntaria, produce un estado de quietud.

Se necesita una energía extraordinaria, que sólo puede aparecer cuando no hay ningún conflicto en nosotros, cuando el ideal, las creencias, la esperanza y el miedo han desaparecido por completo.

Entonces, no aparece una contemplación, sino un estado de atención en el que ya no hay nadie ni para participar ni para identificarse con la experiencia.

Ya no hay, pues, experiencia.

Comprender ese hecho es importante en el más alto grado para aquel que quiere saber lo que es la verdad, lo que es Dios, lo que está más allá de las construcciones de la mente humana.

En ese estado de vigilancia, no hago nada, estoy presente.

La mente está en un estado de atención en el que hay una lucidez, una observación sin opción de todo lo que pienso, de todo lo que experimento, de todo lo que hago.

La mente puede concentrarse sin fronteras.

Ese estado crea una quietud y cuando la mente está perfectamente en calma, sin ilusión alguna, «algo» que no es construido por la mente, lo inexpresable con palabras, empieza a existir.

jeanne de salzmann


jueves, 22 de octubre de 2015

QUE ES LA MEDITACION

GNOSIS
QUÉ ES LA MEDITACIÓN
Por: samael aun weor

Cuando el mago se sume en meditación, lo que busca es información.

La meditación es un sistema científico para recibir información interna.

La Meditación reviste cuatro fases:

1°-ASANA… (POSTURA del cuerpo físico)
                                        
El cuerpo debe quedar en posición absolutamente cómoda.

2°-DHARANA… (CONCENTRACIÓN)

Debemos apartar la mente de toda clase de pensamientos terrenales.

Los pensamientos terrenales deben caer muertos ante las puertas del templo.

Hay que concentrar la mente únicamente adentro... en nuestro INTIMO.

3°-DHYANA… (MEDITACIÓN)

El discípulo debe meditar en esos instantes en el INTIMO.

El INTIMO es el ESPÍRITU.

"Recordad que vuestros cuerpos son el templo del DIOS vivo, y que el Altísimo mora en vosotros".

El discípulo debe adormecerse profundamente tratando de conversar con su INTIMO.

4°-SHAMADI… (ÉXTASIS)

Si el discípulo ha logrado adormecerse meditando en su INTIMO, entonces entra en el estado de Shamadi y puede ver y oír cosas inefables, y conversar con los ángeles familiarmente.

Así es como despierta la conciencia de su letargo milenario.

Así es como podemos adquirir verdadera Sabiduría divina sin necesidad de dañar los poderes de la Mente con el batallar de los razonamientos, ni con el vano Intelectualismo.

La Meditación es el pan diario del sabio.

samael aun weor


domingo, 18 de octubre de 2015

UN NUEVO PENSAR

UN NUEVO PENSAR
Por: jeanne de salzmann

Nuestros pensamientos y emociones constituyen un mundo subjetivo, un mundo en el cual estamos sumergidos y que nos somete.

Aceptamos cobardemente que las corrientes de baja calidad nos dominen.

Y así seguirá siendo mientras no sintamos nostalgia por una corriente diferente.
                
Tomo mis pensamientos como si fueran yo mismo, de la misma manera que tomo mi cuerpo como si fuera yo mismo.

Estoy siempre listo a ser presa de mis pensamientos, porque jamás me separo de ellos.

Todavía no me he dado cuenta del obstáculo tan enorme que ellos constituyen para la conciencia que busco.

Debo comprender que yo no soy mis pensamientos y que no tengo por qué aceptar cualquier pensamiento que aparezca y esperar algo de él.

Debo llegar a ver que el pensamiento de «yo» no soy yo.

Todo lo que conozco a través de mis sentidos tiene un nombre.

Estoy abrumado de nombres que han llegado a ser más importantes que las cosas mismas.

Me nombro a mí mismo «yo» y, al nombrarme, creo que me conozco.

Ese pensamiento me mantiene en la ignorancia.

Si aprendo a separarme de los nombres, de los pensamientos, poco a poco llegaré a conocer la naturaleza de la mente ordinaria y a levantar el velo que ella ha puesto sobre el yo.

Así veré mejor la esclavitud del pensar y la posibilidad de ser liberado de ese tirano.

Al mismo tiempo, mi mente no debe rechazar la palabra, porque rechazarla genera miedo, no enfrentar un hecho genera miedo.

Mi mente necesita mirarse a sí misma y no estar tomada por las palabras.

Esto exige una extraordinaria precisión del pensar, una atención que no se desvíe.

Cuando las palabras han desaparecido, ¿qué es lo que queda?

Se llega a la puerta de la percepción.

La mente comprende que ella está sola.

Entonces se aproxima al sentido, a la importancia de la palabra.

Verá si la palabra crea el sentimiento.

La mente verá el hecho, la realidad de la palabra, y así será libre de toda influencia.

Necesito ver que mi pensamiento casi nunca está dirigido a conocerme a mí mismo tal como soy en este instante... y de nuevo en este instante.

Es difícil para el pensamiento permanecer sobre eso que es, porque se funda siempre sobre la memoria y visualiza constantemente la posibilidad de llegar a ser.

¿Cómo resistir al deseo de llegar a ser para querer simplemente lo que es?

Es difícil mantener el pensamiento delante de lo desconocido, porque eso significa abandonar la creencia en todo lo que él sabe, y hasta la huella del momento precedente.

Para permanecer delante de lo desconocido, mi mente debe quedarse profundamente silenciosa.

Es un silencio que no se obtiene por supresión ni por sacrificio.

No busco hacer silencio.

Ese silencio viene cuando el pensamiento ve que por sí mismo no puede entrar en contacto con aquello que no puede medir, aquello que es más alto que él.

Entonces la mente ya no busca más, ya no trata de llegar a ser.

Necesito ver que nunca hay ninguna inmovilidad, y que todo ese pensamiento de lo conocido me impide tener la experiencia de la realidad.

Es en ese momento que la inmovilidad y el silencio cobran sentido para mí.

Hay la posibilidad de un pensar tranquilo.

No busco ya lo conocido, la seguridad, el llegar a ser.

Me siento más libre, más abierto.

Instante tras instante, el pensar se vuelve más libre y hay una comprensión de la verdad en cada momento.

Es la única manera de conocerlo.

Un pensar verdadero no tiene conclusión.

Comienza siempre de nuevo.

jeanne de salzmann




LA MEDITACIÓN NO ES CONTEMPLACIÓN

LA MEDITACIÓN NO ES LA CONTEMPLACIÓN
Por: jeanne de salzmann

Desde hace miles de años el cerebro humano ha sido condicionado a actuar del centro a la periferia y de la periferia al centro por un movimiento de energía de ida y vuelta.

Ese movimiento ¿puede detenerse?
        
Si se detiene, aparece una energía.

Ella es ilimitada, sin causa, sin comienzo ni fin.

Para ello es necesario ante todo limpiar la casa, una tarea que exige una atención completa.

El cuerpo debe volverse muy sensible y el cerebro completamente vacío, sin deseo.

La comprensión no viene por un esfuerzo de adquirir o de llegar a ser, sino sólo cuando la mente está inmóvil.

Nuestra naturaleza verdadera, lo desconocido que no puede ser nombrado porque no tiene forma, puede ser percibido en el paro entre dos pensamientos o dos percepciones.

Esos momentos de paro, de «stop», constituyen una apertura al instante, una apertura a una Presencia sin fin, eterna.

Habitualmente, no podemos creer en ella porque pensamos que lo que no tiene forma no es real, entonces, dejamos pasar la posibilidad de una experiencia del Ser.

Es el miedo de no ser nada lo que nos empuja a colmar el vacío, a desear adquirir o a llegar a ser.

Y es ese miedo, consciente o no, el que provoca la destrucción de nuestra posibilidad de ser.

No podemos hacer desaparecer ese miedo por un acto de voluntad o por nuestros esfuerzos para liberarnos de él.

Oponer un deseo a otros deseos no hace más que engendrar una resistencia, y la comprensión no puede venir de una resistencia.

Sólo podemos ser liberados de ese miedo en la vigilancia, al tomar conciencia de él.

Con lucidez, debemos ver el conflicto de los deseos contradictorios en el cual vivimos.

No se trata de concentrarse en un sólo deseo, sino de liberarse del conflicto engendrado por la avidez.

¿Cómo llega la tranquilidad?

Con la disolución del conflicto llega la tranquilidad.

La realidad se revela.

¿Qué es la meditación?

La meditación es la forma más alta de la inteligencia, una intensa vigilancia que libera la mente de sus reacciones y que, por ese hecho y sin ninguna intervención voluntaria, produce un estado de quietud.

Se necesita una energía extraordinaria, que sólo puede aparecer cuando no hay ningún conflicto en nosotros, cuando el ideal, las creencias, la esperanza y el miedo han desaparecido por completo.

Entonces, no aparece una contemplación, sino un estado de atención en el que ya no hay nadie ni para participar ni para identificarse con la experiencia.

Ya no hay, pues, experiencia.

Comprender ese hecho es importante en el más alto grado para aquel que quiere saber lo que es la verdad, lo que es Dios, lo que está más allá de las construcciones de la mente humana.

En ese estado de vigilancia, no hago nada, estoy presente.

La mente está en un estado de atención en el que hay una lucidez, una observación sin opción de todo lo que pienso, de todo lo que experimento, de todo lo que hago.

La mente puede concentrarse sin fronteras.

Ese estado crea una quietud y cuando la mente está perfectamente en calma, sin ilusión alguna, «algo» que no es construido por la mente, lo inexpresable con palabras, empieza a existir.

jeanne de salzmann





sábado, 17 de octubre de 2015

VEO LA REALIDAD

VEO LA REALIDAD
Por: jeanne de salzmann

Para que yo pueda recibir y transmitir una energía de un nivel más elevado, hace falta un organismo interior, como otro cuerpo viviente con vida propia, en el que cada mecanismo, como en el cuerpo físico, se engrana para ayudar al mantenimiento del todo, donde nada trabaja para su meta particular, diferente del resto.

Es lo que debería suceder en nuestra organización interior, para todos nuestros cerebros.

Su funcionamiento debería asegurar la vida de una Presencia, otro organismo relacionado con los centros superiores.
                       
Necesito que se establezca un nuevo orden.

Debo separar lo sutil de lo grueso, no para juzgar o menospreciar, sino para mantenerlos separados hasta que una naturaleza viva su vida dentro de la otra.

Esto crea un circuito nuevo, una corriente emocional más pura que las emociones subjetivas habituales.

Con una relajación profunda, la energía más fina puede circular libremente en mí.

Entonces, puedo experimentar la Presencia como un campo magnético.

Busco una sensación consciente para darle sitio al ser interior.

El momento del conocimiento no es el momento de la imagen o del juicio.

El momento del conocimiento aparece en un momento de suspensión del pensamiento automático y de la emoción subjetiva.

Una tranquilidad permite que la atención esté libre.

Porque necesito conocer, ver, mi atención entra en contacto con lo que es.

En ese contacto, tiene lugar una acción, una fusión; hay una Presencia con su vida propia, su propio ritmo.

Veo la dualidad constante, la fragmentación, la contradicción que la impide, que impide la fusión, la unidad.

Cuando lo veo, la energía se transforma.

Cuando el cuerpo está inmóvil y el pensamiento muy tranquilo, cuando no hay ni pensamiento ni movimiento, esto se convierte en un hecho, lo que es, y el hecho no produce ni placer ni pena.

Nunca es mecánico.

No podemos aproximarnos a él con opiniones o juicios, porque entonces reemplazan al hecho que se quiere comprender.

El hecho nos enseña y, para seguir su enseñanza, el escuchar, la observación, deben ser intensos.

Esa atención intensa desaparece si hay un motivo para escuchar.

El sufrimiento viene del pensamiento y el pensamiento que se nutre de sí mismo forma el yo ordinario.

Como una maquina, ese yo es nutrido por el pensamiento y las emociones.

El hecho destruye esa maquina.

Ni los métodos ni los sistemas aportarán comprensión; sólo la conciencia del hecho: la conciencia, sin escoger ningún pensamiento o emoción, comprendiendo su motivo, su mecanismo, dejando a cada uno la libertad de expandirse, y viendo lo que sucede.

Si bien es importante constatar el cambio constante de los hechos en uno mismo, más importante aún es tratar de ir más allá.

La conciencia de sí tal como uno es, sin teorías, sin conclusiones, es la meditación.

Cuando el pensamiento y el sentimiento florecen y mueren, uno entra en otra esfera.

Aparece un movimiento libre del tiempo que el pensamiento no puede conocer.

Uno ya no busca la experiencia y uno ya no le pide nada.

La transformación que puede ocurrir en mí es la transformación de mi conciencia por otra manera de pensar y otra manera de sentir.

Y esto sólo ocurrirá por la vía de la visión pura que me cambia enteramente, como por milagro.

Ver lo que soy, momento tras momento, es un abandono de todo lo que pretendo ser.

Todo está comprometido en esto; mis emociones, mi pensamiento, mi cuerpo.

Es con esa condición que se obtiene la visión y que la energía es liberada.

Sólo esa energía me da la fuerza de profundizar sin detenerme.

Ver de esa manera, ver sin la reacción de mi memoria, es sumamente importante para mí.

Ver el hecho, cualquiera que sea: la ambición, los celos, la negación, me revela un enorme poder.

El hecho florece, por asi decir, y hay entonces no sólo la comprensión del hecho, sino la acción que produce, el cambio en mi conciencia.

El acto mismo de ver trae ese cambio y la verdad de lo que veo modifica completamente mi actitud hacia la vida.

La conciencia se abre y uno ve la verdad.

Puedo ver la realidad que se vuelve todopoderosa para mí.

Es una comprensión emocional de la verdad.

La verdad no tiene continuidad porque esta más allá del tiempo.

No es ella la que dura.

Debe ser vista instantáneamente y olvidada.

Olvidada en el sentido de que uno no se la lleva consigo como un recuerdo de una verdad que fue.

Y como mi mente no está ocupada, ella reaparece, tal vez al día siguiente o tal vez, incluso, enseguida.

jeanne de salzmann




miércoles, 14 de octubre de 2015

LO NO MANIFIESTO ES CAUSA DE LO MANIFIESTO

LO NO MANIFIESTO ES CAUSA DE LO MANIFIESTO

El Rayo de la Creación y LA TABLA DE HIDRÓGENOS que deriva de él son diagramas que se refieren a la Escala de Ser.

Para lograr una correcta comprensión del Universo, debemos considerarlo como UNA ESCALA DE SER, superior e inferior.

Por ejemplo, el Ser y la Inteligencia representados por el Sol físico están en un nivel muy superior al del Ser de la Tierra.

Similarmente, el Ser e Inteligencia del HIDRÓGENO 12 es mucho más grande, más extenso, capaz de mayor entendimiento y comprensión que el del HIDRÓGENO 48.

De esto se sigue que una cosa cualquiera —digamos, una obra de arte— en la cual entra el HIDRÓGENO 12 está en un nivel más elevado que aquella en la cual sólo entra el HIDRÓGENO 48, y por lo tanto es menos perecedera.

Cabe observar que los Evangelios aun tienen significado.

Examinaremos hoy que, en la Escala de Ser, lo que está en un nivel superior es la causa de lo que está en un nivel inferior.

Cabe entender que lo inferior no puede actuar sobre lo superior, si bien lo superior si puede actuar sobre lo inferior.

Si fuese de otro modo, todo el principio del Rayo de la Creación sería violado y en lugar de un orden en escala descendente habría el caos.

Ahora bien, lo superior no se manifiesta a lo inferior, sino que lo inferior se manifiesta a lo superior.

Nada tiene lugar en un hombre sin que haya una causa del mundo no manifiesto, pero no lo percibimos.

El pensamiento no manifestado, por ejemplo, es la causa de la acción manifestada.

La idea en la mente del arquitecto es la causa de la casa que llega a ser manifiesta.

Y, como lo muestra la Tabla de Hidrógenos, la Tierra no manifiesta precede en escala a la Tierra misma.

Ahora bien, lo que precede en escala es más elevado que lo que viene después.

De ello se sigue por tanto que la causa de una cosa está a un nivel superior que la cosa misma.

En el Rayo de Creación, que es una Escala de Ser, el Absoluto es lo más elevado y así la Causa Suprema.

En la Tabla de Hidrógenos, la Tierra No Manifiesta está en escala más alta que la Tierra Manifiesta.

Así, similarmente, la idea de una casa en la mente del arquitecto está a un nivel superior que la casa que llega a manifestarse eventualmente en el Tiempo y el Espacio.

La idea llega a ser manifiesta, pero en orden inverso a su concepción.

Con la idea completa de una casa en la mente, el arquitecto debe empezar con un ladrillo, por así decirlo.

Debe comenzar por la más pequeña parte manifiesta para llegar al todo.

Este hecho, que tan rara vez se capta, hace que mucha gente abandone una idea demasiado fácilmente.

Tienen una buena idea pero NO CALCULAN LA SEGUNDA FUERZA implicada en el manifestarse de esta idea, lo cual incluye, por así decir, un proceso invertido y experimentación y paciencia.

Reflexionen sobre la paciencia que demandó la creación del Hombre Manifiesto —el inmenso ciclo de experimentos sobre los animales y la vida vegetal, etc., antes que el cuerpo y el cerebro manifiestos del Hombre pudieran ser modelados.

Entiendan que el Hombre No Manifiesto precedió al Hombre Manifiesto, de igual modo que la Tierra No Manifiesta precedió a la Tierra Manifiesta.

Recuerden que la Esencia del Hombre proviene de las estrellas.

Proseguiremos ahora con lo que es inferior o superior en los centros, y esto nos conduce en la práctica a la observación de los centros y al Centro Pensante al que luego nos referiremos.

Todos los centros pueden trabajar en un nivel bajo.

Nos dicen que debemos observar el trabajo de nuestros centros y aprender a distinguirlos uno de otros.

Ahora bien, si no observamos nuestros pensamientos éstos pueden, y lo hacen, liberarse a toda clase de manifestaciones desagradables que evitaríamos si estuviéramos más despiertos.

UN PENSAMIENTO NO ES MANIFIESTO, PERO CONDUCE A LA ACCIÓN.

Estoy empleando este término para decir que no es posible, no es tangible, no es evidente para los cinco sentidos exteriores.

Una acción es manifiesta: la causa de una acción puede descansar en UN PENSAMIENTO QUE ES ACEPTADO como verídico.

Dije que nada tiene lugar en un hombre sin que haya una causa en lo no manifestado.

Si un pensamiento entra en la mente —y esto lo hace desde un No Manifiesto aún superior— y si uno se identifica con dicho pensamiento, llegará a ser la causa de alguna acción, o dolor, o enfermedad.

Identificarse con un pensamiento, aceptarlo.

Si lo acepta, luego tiene poder para convertirse en acción.

Esto es, firma el cheque —o, para cambiar la analogía, pone la carta en el correo— un tema familiar en los sueños.

Es lo mismo que escribir una carta real y luego vacilar antes de echarla al correo.

Una vez que se lo hizo, hay que pagar las consecuencias, que ya están fuera de nuestro control.

Toda persona puede tener un pensamiento negativo.

Pero si cede a él, si lo expresa —esto es, si lo echa al correo— está bajo su poder y todas sus consecuencias.

Este es un tema que merece reflexión.

Un pensamiento negativo puede entrar en la mente.

Es posible, si uno está despierto, vigilarlo —pero no estrecharle la mano— NO CEDER A ÉL —sino, de hecho, agotarlo—.

Una vez que el pensamiento sabe que no puede seducirnos, ni inducirnos a dormir, ni hipnotizarnos —con su lamentable modo de ser— luego, no hay duda alguna que ya no se presentará otra vez al teatro de nuestra mente.

Ahora bien, los pensamientos visitan, como pájaros, la jaula de nuestra mente.

Algunos son maravillosos.

Toda suerte de pensamientos entran en nuestra mente —en diferentes escalas— con diferente Ser —provenientes de diferentes niveles en la Escala de Ser.

Para comprender todo esto, para ser capaz de observarlo, es preciso haber trabajado duramente observando el Centro Pensante y la clase de pensamientos que entran en él.

La mayoría de los pensamientos que entran libremente son por completo inútiles —mera pacotilla—.

Mientras uno no sea capaz de descubrir la calidad de los pensamientos que entran en la mente se seguirá durmiendo en el Centro Intelectual.

Será víctima de todos, de cualquier persona.

Al menos es preciso aprender a distinguir en la vida exterior los criminales, los bandidos, la gente malvada, los vagabundos, los lunáticos y la gente de buena voluntad.

Sí, pero internamente la gente no suele hacerlo.

¿Por qué?

Porque no tienen idea alguna de que ESTÁN ABIERTOS A LA VIOLENCIA tanto dentro como fuera.

No tenemos sistema de pensamientos, ni enseñanza, de hecho, nada, que nos haga conocer cómo actuar interiormente.

No sabemos sobre qué cosa hemos de trabajar interiormente —salvo que ignoramos poseer una vida interior y que nuestra tarea estriba en ponerla en orden.

Así tenemos que oír, pensar y ver la verdad de otra clase de enseñanza que se refiere a nuestra interioridad.

Porque el estado en que se está interiormente puede ser tanto en el cielo como el infierno.

Por eso el Trabajo dice: "LO PRIMERO QUE DEBE CAMBIAR ES LA MENTE. Hay que pensar de una manera nueva. Este Trabajo se propone hacernos pensar de una manera nueva."

Y todos ustedes recordarán que en los Evangelios se enseña la misma cosa con la palabra μετάνοια (metanoia)—esto es, pensar más allá de lo que se piensa al presente— es decir, cambiar la mente.

La mente no puede cambiar sin que haya nuevas ideas desde las cuales pensar.

Soy incapaz de explicarles el cambio de mente que se opera al contemplar y comprender gradualmente que el Universo es una Escala de Ser y que LO NO MANIFIESTO ES LA CAUSA DE LO MANIFIESTO.

Por eso les aconsejo reparar continuamente en sus pensamientos y separarse de cualquier pensamiento que puede inducirles a ser negativos.

Si se piensa mal, si se piensa negativamente, todo se convertirá en acción o en enfermedad.

Es posible trabajar mucho sobre el control del pensamiento y la distinción entre pensamiento negativo y pensamiento útil.

Cada acontecer puede ser tomado negativamente mediante algún pensamiento que se refiera a él.

Los aconteceres nos son ofrecidos a cada momento.

Si no repara en su pensamiento, si no puede ver su pensamiento, es probable que tome negativamente cada acontecer.

Recuerde que el pensamiento puede ser observado y que no se debe permitir que infecte el Centro Emocional.

Pero si está identificado con él, despertará la parte negativa del Centro Emocional con todas sus inacabables desdichas.

Maurice Nicoll